La opinión de Toni Devís: A punt (A.) Televisión Valenciana: ¿Independiente o independentista?.

Mucho se habla sobre la nueva Televisión Valenciana y la reapertura de TV3 en la Comunidad Valenciana.

En una situación en la que existe una televisión nacional (RTVE) y un abanico de televisiones privadas, no hay excusa para tener televisiones repartidas a lo largo de las diferentes autonomías, salvo en aquellas comunidades con lengua y características socioculturales propias. Aunque, aún así, seguro que podría integrarse las necesidades individuales de una comunidad dentro de la red de RTVE.

Cuando aún no hemos salido de los recortes producidos por la grave situación económica, y en un mundo en el que la información es más accesible que nunca, es difícil justificar la apertura de un canal de televisión pagado con fondos públicos. La justificación ofrecida por Sergio Campillo (concejal del Ayuntamiento de Valencia) de que otras comunidades también la tienen, no es la respuesta que uno espera de un político. Tampoco parece que la previsión de 531 trabajadores sea sostenible bajo un criterio de mínimos teniendo en cuenta que en Telemadrid pueden operar con apenas algo más de 300 trabajadores. En un momento como el actual, los contribuyentes esperan que sus impuestos vayan destinados a políticas sociales a los más desfavorecidos, que además de ser lo apropiado, fue lo prometido.

El derecho a la información pública es un deber de las administraciones, sí, pero cuando ésta existe de manera natural y plural, se reduce la necesidad de que la administración participe en este proyecto y aumentan las posibilidades de que su creación tenga fines partidistas y adoctrinadores. No hay que olvidar que quien controla la información tiene el poder.

En su día, TV3 emitía en la Comunidad Valenciana, de modo ilegal, y cuando se pretendía que en reciprocidad Canal 9 emitiera también en Cataluña, parece que el interés se redujo al mínimo. El carácter político que puede tener un canal de televisión hace que se vea con reticencia la apertura de nuevas emisiones no controladas por los líderes políticos. Tal vez esté fuera el motivo por el que nunca se abrió Canal 9 en Cataluña.

Una televisión pública debe ser de calidad, plural e independiente.

  • De calidad con una innovación permanente, tanto en los formatos como en la manera de generar y trasladar la programación.
  • Plural porque debe ofrecer contenidos variados y para todo tipo de público.
  • E independiente porque no puede ser una mera transmisión del ideario político de los gobiernos que la sustentan.

Cuando una televisión no ofrece aquello que sus usuarios demandan o impone aquello que sus gobernantes consideran, esa televisión no es de calidad, plural e independiente.

Deben ser los usuarios los que decidan qué quieren ver. Es entendible que las televisiones públicas ofrezcan contenidos no demandados o escasamente demandados, por diversas razones, pero una cosa es tener cierta iniciativa a la hora de elegir qué ofrecer y otra poner normas que limiten o prohíban ciertos tipos de contenidos por el mero hecho de estar alejados del proyecto político de los dirigentes de turno, como ocurre con A punt al prohibir la emisión de festejos taurinos, tan extendidos en nuestra región. Si eso ha sido una de las prohibiciones que ya tienen pensadas antes incluso de la apertura del canal, ¿qué otras cosas no emitirán una vez en funcionamiento?

Personalmente dudo que vea un festejo taurino en la televisión, pero si las características democráticas, sociales y culturales lo demandan, estos contenidos deben ser ofrecidos hasta que llegue el día que la sociedad evolucione y dichos festejos no sean ya demandados. Porque quien no quiera verlo, tiene la libertad de poner otro canal, pero ningún otro canal va a respetar y ofrecer tradiciones que representan nuestra identidad.

El problema no es que se retransmita o no una cierta programación (en este caso los festejos taurinos), el problema es que la televisión no es Independiente desde su génesis.

No es ningún secreto que Compromís tiene cierto interés en fomentar los Países Catalanes, (y tengo mis dudas sobre el PSPV) lo cual, a priori, no es ningún problema: un partido político puede y debe tener su identidad propia y deben ser los votantes los que decidan si se sienten o no identificados con ellos a través del voto. Pero cuando ponen como directora de la nueva televisión pública a Empar Marco (delegada de TV3), se vuelve a incumplir con la necesidad de Pluralidad e Independencia, al menos aparentemente. Porque en política, además de ser, hay que aparentar y no parece que cuando se eligió a la Directora, fuera la más preparada, por lo que solo puedo pensar que hay algo que no nos cuentan. Además de todo ello, si sumamos el que la Asamblea Nacional Catalana registró la marca À punt para televisión en 2016, parece que la televisión tiene el objetivo de cumplir con ciertos programas electorales, al dirigir la televisión a fomentar el derecho de autodeterminación (Última página del programa electoral del Bloc del 2007, partido al que pertenece Enric Morera, el actual presidente de las Cortes Valencianas, por ejemplo), en lugar de satisfacer una necesidad social o gobernar para todos.

Así que lo que más me temo es que tanto que se ha cuestionado al anterior gobierno su gestión de la televisión pública, tanto que se la ha criticado, ahora va a ser mucho peor.

Bajo mi punto de vista, lo más parecido a una televisión valenciana que defienda la cultura y las señas de identidad valencianas es la cadena de televisión privada “La Ocho Mediterráneo” y será la que veré cuando quiera informarme sobre la actualidad regional.

Artículo de Opinión de Antonio D. – Ingeniero – Valenciano – Español.

Un comentario en “La opinión de Toni Devís: A punt (A.) Televisión Valenciana: ¿Independiente o independentista?.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *