Alba Navarro Salvador. Licenciada en derecho y criminología.

OPINIÓN: “Hagas lo que hagas, quítate las bragas.”

La defensa de los cinco acusados (autodenominados “La manada”), por agresión sexual en “San Fermín” de 2016 aportó como prueba una imagen.

Imagen publicada en redes sociales por la joven víctima, de una camiseta vestida por otra persona –por un maniquí según otras noticias– con el lema “Hagas lo que hagas, quítate las bragas.”.

Dicha prueba fue admitida por la Audiencia Provincial de Navarra.

Sin embargo, no se admitieron como prueba los mensajes cruzados de WhatsApp en los que, muchos entienden que “La manada” planificaba la comisión una agresión sexual en grupo – “¿Llevamos burundanga? (…) Tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones. (…) Hay que empezar a buscar cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos. (…)”– .

Parece ser que, el motivo de la inadmisión a prueba de estos mensajes es que se producen en fecha anterior a la supuesta comisión del delito. Se entiende que son impertinentes por no corresponder al momento de los hechos que se enjuician.

Pero es que, la imagen es publicada por la joven en momento posterior a la supuesta agresión en grupo, entonces ¿por qué esta prueba sí se admite?

Y admitida, ¿qué utilidad pretende dar a esa imagen la defensa de los cinco acusados?

La supuesta agresión sexual cometida por “La Manada” es un asunto que no ha pasado desapercibido, y consecuentemente está siendo muy criticado.

Son muchos los periódicos y las opiniones a nivel particular las que, en lo que respecta a la admisión o no de pruebas en este procedimiento opinan que se evidencia una desigualdad, incluso llegando a hablar de machismo.

Hablamos de una fotografía publicada en una red social por la supuesta víctima de los hechos que se enjuician. Y ello en momento distinto (posterior) a la supuesta comisión de los hechos, y según las noticias, motivo por el cual se inadmiten los mensajes de WhatsApp.

Por una parte, no llego a entender porque con un mismo argumento se admite una prueba y se deniega otra.

De los datos que se desprenden, en mi opinión, sí puede resultar injusto. Pues no se produce lo que se conoce como “igualdad de armas” cuando en situaciones idénticas se da un trato distinto.

Sin perjuicio de lo anterior, comprendo la inadmisión a prueba de los mencionados mensajes.

A mi parecer no acreditan una agresión sexual. Es cierto que puede observarse en ellos una ideación delictiva, pero lo que se sanciona es la conducta comisiva o intentada (el llevar a cabo esa idea) y no los pensamientos.

Del mismo modo, entiendo que con la imagen admitida no se acredita que la joven consintiera mantener relaciones sexuales. Por lo que igualmente la considero impertinente.

Pero no lo consideró así el Tribunal ni la defensa de los acusados.

Entonces, ¿Qué se pretende probar con ella? ¿Publicar ese tipo de fotografía evidencia de alguna manera que no has sufrido una agresión sexual? ¿Qué tipo de comportamiento se supone que debería tener una mujer agredida sexualmente?

Como ya he dicho, a mi parecer no prueba la impunidad de los cinco acusados.

Ahora bien, debo reconocer que me llama la atención que una mujer supuestamente agredida sexualmente en grupo, posteriormente haga ese tipo de publicaciones. Y esta impresión, desde mi punto de vista, es la que pretende causar la defensa.

Plantearse la utilidad de esa fotografía podría ser para poner en tela de juicio la veracidad o no de la denuncia. Y aunque no acredite nada, se consigue desmerecer la imagen de la joven.

También, podría servir en aras a conseguir una indemnización por responsabilidad civil inferior. Es decir, para argumentar que el daño moral producido en la víctima (de haberse cometido el delito), no es tal como para tener que ser indemnizada a razón de 100.000 euros, por ejemplo. Pero nada más.

Y ahí, sin quererlo, se volvería a entrar en el polémico tema de: “el comportamiento de las víctimas de agresiones sexuales”, “lleva una vida normal”, etc.

Sin darnos cuenta estamos exigiendo un comportamiento a la mujer que puede que haya sufrido un delito de agresión sexual. ¿A quién se enjuicia? ¿A La Manada o a ella?

En este sentido, la reacción de la opinión pública – en la que me incluyo – ejerce una enorme presión al Tribunal, y ello sin conocer realmente las razones por las que se admitió esa prueba de la defensa, y, al contrario, por la que se inadmitió la de la acusación.

Hay que tener en cuenta que, los cinco acusados lo son por hechos muy graves, enfrentándose a penas de prisión muy altas. Por lo que, en mi opinión, aunque no todo vale, se debe permitir la defensa.

Y quizá en tales términos se ha pronunciado el Tribunal “matando dos pájaros de un tiro”.

Por una parte, intentando preservar el derecho de defensa y, por otra, evitando un recurso futuro a la Sentencia que se dicte que pueda acabar con la revocación de la misma (dejarla sin efectos).

Pues en muchas ocasiones se plantean recursos ante Tribunal Superior manifestando una vulneración del derecho de defensa basándose en la inadmisión de una prueba que podría ser relevante e incidir en la Sentencia. Por lo que, de esta manera se podría prever la revocación de una futura Sentencia condenatoria.

Se han dicho muchas cosas, hablando de abusos judiciales e incluso de jueces machistas. Lo cierto es, que la admisión de una prueba debe versar cuanto menos de su “utilidad”. Y, lo importante no es su admisión sino su valoración.

ALBA NAVARRO SALVADOR es licenciada en derecho y criminología.

Un comentario en “OPINIÓN: “Hagas lo que hagas, quítate las bragas.”

  • ¿Y por qué su opinión debe tener alguna relevancia?

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