Una anciana en una residencia de la tercera edad. EFE/ Archivo

El nuevo modelo residencias prevé un tutor por anciano

El nuevo modelo de residencia de mayores de la Generalitat contempla, entre otros aspectos, que cada anciano tenga un tutor que realice su seguimiento y la puesta en marcha de protocolos para el final de la vida digna y para minimizar el uso de sujeciones físicas.

Así lo ha asegurado en una entrevista con EFE la secretaria autonómica de Servicios Sociales y Autonomía Personal, Helena Ferrando, quien ha señalado que se ha «deconstruido» la situación que había cuando el Pacto del Botánico llegó al poder para crear el nuevo modelo.

Según Ferrando, cuando llegaron a la Generalitat en 2015 había distintas situaciones administrativas en las que estaban relacionadas todas las residencias, entre ellas las integrales, el modelo Cotino, el modelo de contratación y las ONG.

«Era todo una barbaridad, pagábamos distintas cosas y teníamos distintas características», señala Ferrando, que añade que el Botànic ha iniciado un cambio de modelo que, entre otras cuestiones, incluye el concierto social (solo para las entidades sin ánimo de lucro).

La secretaria autonómica ha indicado que en esta legislatura ya se ha «acabado» con el modelo Cotino, que acaparaba un porcentaje muy importante de las adjudicaciones, y de forma paralela se ha llegado a un acuerdo marco.

En virtud de ese acuerdo, ha señalado, «si la residencia cumple los requisitos de la Administración tendrá una etiqueta de centro que colabora», y aquellos que no los cumplan «no entrarán a poder tener una plaza pública. Iremos hacia ese modelo».

La secretaria autonómica ha subrayado que en 2019 se pondrán en marcha 1.500 plazas residenciales y la cifra total de la legislatura será de 6.923. Además, el precio de la plazas que saldrán a concurso en 2019 se ha incrementado de 53 a 60 euros.

Según ha explicado, el nuevo modelo residencial «nos marca hacia dónde tenemos que ir, cómo serán las nuevas residencias y cómo se está liderando» desde la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas.

Respecto a las nuevas residencias, Ferrando ha subrayado que se van a comenzar a construir empresas privadas, algo que hasta ahora «no estaba pasando. Me preocupaba mucho no tener inversiones privadas, pero ya lo están y, a partir de ahora, estamos liderando nosotros y nos preguntan qué es lo que queremos».

A la construcción de centros privados se une la puesta en marcha de centros de titularidad pública, y está prevista la construcción de una residencia en San Mateu y una línea específica para la mejora y construcción de centros públicos destinada a ayuntamientos.

«En este nuevo modelo, una persona mayor se podrá comer la magdalena que le lleve su nieto a la residencia, podrá poner una foto en su habitación o llevarse la lamparita de su casa. Son cosas muy sencillas que hasta ahora no se pueden hacer», ha señalado Ferrando.

Las estructuras de las nuevas residencias serán muy distintas a las actuales, y aunque sean muy grandes se subdividirán en núcleos más pequeños, de un máximo de diez personas, similar a un bloque familiar porque se pretende que estos centros sean «la nueva familia».

En algunos casos podrán tener hasta su propia cocina, ha señalado la secretaria autonómica, quien ha agregado que se prevé que los pasillos sean más pequeños y las habitaciones más grandes, para que el residente la pueda individualizar e introducir objetos y mobiliario propio.

Además, contempla una reducción de ratios, que pasarán de ser de dos auxiliares por cada nueve residentes a dos auxiliares por cada siete.

Otra de las novedades del nuevo modelo es que por cada anciano habrá un tutor que le hará un seguimiento de cómo está comiendo y durmiendo, y al tiempo la persona mayor podrá transmitirle sus problemas o inquietudes, y también se incrementarán los talleres ocupacionales.

Además, se pondrá en marcha un protocolo de no sujeciones, según Ferrando, que explica que ha visitado residencias que no utilizan correas de sujeción sino otros mecanismos para evitar que algunas personas salgan solas del centro.

Asimismo, se protocolizará el final de la vida digna para las personas mayores en las residencias, y en las nuevas residencias se producirá un cambio arquitectónico para que los residentes puedan ver la cocina.

Helena Ferrando subraya la importancia de «liderar» este nuevo modelo y afirma que a las empresas privadas les explican que si quieren financiación pública tendrán que «asumir nuestras condiciones».

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