Antonio D. - Ingeniero - Valenciano - Español.

La opinión de Toni Devís: Superávit de la Administración local

Antonio D. – Ingeniero – Valenciano – Español.

Tener deuda no es ni malo ni bueno, depende del motivo del endeudamiento y de las posibilidades para su devolución. Con la deuda, se pretende mejorar los servicios a la vez que aumentar competitividad y productividad.

La Administración Pública está basada en tres niveles básicos de Administraciones territoriales independientes y autónomas. De mayor a menor amplitud territorial estas son: Administración General del Estado > Administración autonómica > Administración local.

Cuanto mayor es la amplitud territorial de la Administración, es más fácil que la deuda, si bien empleada, pueda generar mayor riqueza y con ésta, se aumente la recaudación y se facilite su pago. Como ocurre en las empresas. En una Administración con una escasa amplitud territorial, lo habitual es que una vez el dinero prestado ha sido redistribuido, este, suele salir fuera de sus límites. Por lo que no es recomendable que haya endeudamiento a excepción de situaciones muy puntuales y para fines muy concretos.

Sin duda alguna, son las Administraciones locales las que más se benefician al poder pedir a las Administraciones de nivel superior colaboración para según qué proyectos, si así fuera necesario. Evitando tener que endeudarse para conseguir servicios, que debido al tamaño de según qué localidades, posiblemente nunca fueran capaces de llegar a pagar. La proximidad de las Administraciones locales facilita una mejor redistribución de los impuestos y mejores soluciones a los problemas corrientes del día a día.

Pero el caso contrario, el exceso de presupuesto, es un caso muy curioso. Si bien una familia necesita tener unas reservas listas ante cualquier imprevisto, no deberíamos seguir el mismo planteamiento en lo relativo a la Administración Pública.

Cuando aparece un exceso de fondos, es un fallo en la creación de los presupuestos, o ineficiencia de gestión a la hora de ser ejecutados. En cualquier caso, son los contribuyentes lo que deben tener en sus bolsillos ese exceso presupuestario, y son estos, a través de su trabajo, los que deben generar riqueza. Un exceso de fondos en la Administración Pública, lejos de ser un motivo de tranquilidad, es un tapón que frena el desarrollo de la economía local y que asfixia de manera injustificada las familias con rentas más bajas.

El afán recaudatorio o unos presupuestos continuistas no pensados para para fines concretos no puede ser el motivo por el que las familias no lleguen a final de mes. Personalmente, opino que una Administración local eficiente tiene que recaudar lo justo y ofrecer lo necesario.

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